viernes, 1 de agosto de 2008

Persona


Sonó el despertador; había vuelto a olvidar desconectarlo la noche anterior. En realidad daba igual, llevaba un buen rato remoloneando en la cama; aquel día no le ofrecía nada lo suficientemente atractivo como para levantarse.

La música del vecino de arriba y el perro de los de al lado forzaron una huída hacia la parte de la casa más atractiva en aquellos momentos, con el permiso de la cama, claro está. Por el camino tropezó con unas medias y un zapato; tanta soledad y tanto desorden… le iban a hacer perder la cabeza cualquier día.

Abrió los armarios de la cocina -todos- y la nevera; no tenía desayuno; ni café ni tostadas ni nada que se le pareciera. No se equivocaba al quedarse en cama. Se duchó y bajó al bar de abajo, era una cafetería muy agradable, no sabía por qué no la visitaba más a menudo.

Pidió un café con leche largo y tostadas -necesitaba sus tostadas; los fines de semana desayunaba tostadas-. Aquel café estaba realmente bueno; decidió en aquel momento convertirse en habitual del lugar. Mientras hojeaba el periódico algo le llamó poderosamente la atención hasta el punto de dejar de masticar y sostener la taza a medio camino hacia su boca.

La pregunta: Quieres que el/ la protagonista sea...
Vuestra elección: Hombre, Mujer

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